La «olla a presión» de la economía argentina, atizada por la desconfianza

Una mujer compra frutas y verduras en una feria comunitaria para combatir la inflación, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Archivo

Buenos Aires, 25 abr (EFE).- Con alta inflación, recesión y tensiones cambiarias, la «olla a presión» de la economía de Argentina se ve cada vez más atizada por la desconfianza respecto de la efectividad del plan económico y la incertidumbre sobre el resultado de las próximas elecciones presidenciales.

La actitud cada vez más recelosa de inversores extranjeros y locales da cuenta de los crecientes problemas de credibilidad que acechan a Argentina: la economía, golpeada desde hace un año, no anda bien y muchos temen que vaya a peor.

Cuando el río suena, agua trae y son aguas turbulentas, con recurrentes períodos de salto en el tipo de cambio que, más temprano que tarde, se trasladan a los precios de productos y servicios en un ciclo que no parece tener fin desde abril del año pasado.

El último de estos episodios de febriles compras de dólares en la plaza cambiaria local ha sido este miércoles, cuando la divisa estadounidense cerró en un máximo de 44,90 pesos por unidad, en una jornada en la que otros indicadores dejaron en claro que los inversores dudan de todo y buscan protegerse, refugiándose en el dólar y deshaciéndose de activos argentinos.

Así, el índice S&P Merval de las acciones líderes de la Bolsa de Buenos Aires cayó un 3,82 %, hasta los 29.746,60 puntos, el nivel más bajo del año, mientras que los bonos argentinos sufrieron bajadas generalizadas, con descensos promedio del 2,5 % en sus cotizaciones en dólares.

En tanto, el índice de prima de riesgo elaborado por el banco JP Morgan se disparó este miércoles y superó los 950 puntos básicos, un nivel que no alcanzaba desde marzo de 2014.

«La crisis de confianza inversora, con epicentro en los crecientes temores políticos y los desafíos económicos, sigue castigando con fuerza las cotizaciones de los activos locales», observó el economista Gustavo Ber, al analizar cómo los inversores del exterior siguen operando en «modo pánico».

El ruido político en pleno año electoral no ayuda: mientras la oposición acusa al Gobierno de haber fracasado con el plan económico puesto en marcha a finales de 2015, el presidente Mauricio Macri asegura que lo que los inversores temen es que los argentinos opten en octubre próximo por dar un paso atrás, es decir, volver al un kirchnerismo de complejísima relación con los mercados.

Aunque los sondeos no hacen más que medir intenciones de votos divididos entre Macri y su antecesora, la senadora Cristina Fernández (2007-2015), ni ésta ha confirmado que competirá en las presidenciales ni ya está tan claro que el actual mandatario, cuyos niveles de popularidad van en bajada, buscará la reelección.

Menos claro aún está en qué estado recibirá la economía quien gobierne Argentina desde diciembre próximo y qué hará para sacarla de la recesión -el PIB cayó 2,6 % en 2018 y se contraería un 1,2 % en 2019- y bajar la inflación, que, tras acumular un 47 % en 2018, sigue en niveles altísimos.

El «cono de sombra» incluye además qué hará el próximo Gobierno con el acuerdo a tres años que en 2018 firmó Macri con el Fondo Monetario Internacional para conseguir asistencia financiera por 56.300 millones de dólares y si Argentina tendrá capacidad para afrontar sus compromisos de deuda en los próximos años.

Demasiadas dudas para un país con historial de «defaulteador serial» por sus recurrentes y multimillonarios ceses de pagos y con crisis económicas cíclicas que espantan inversores y cansan a los argentinos.

Los economistas esperan más tensiones en los mercados como la de este miércoles a medida que se acerque el tiempo de las definiciones políticas: el 22 de junio se sabrá quiénes competirán en las primarias de agosto y en éstas se definirán los candidatos de las presidenciales de octubre.

«Si el 22 de junio se confirma finalmente que la contienda electoral es entre CFK (Cristina Fernández de Kirchner) y Macri, hay que tener presente que estaríamos eligiendo entre dos ex mandatarios con pésima reputación y nula credibilidad», afirmó en un informe Economía & Regiones.

Según esta consultora privada, «el 70 % de imagen negativa que Macri y CFK tienen muestra que ambos gobernantes no tienen ni reputación ni credibilidad, lo cual anticipa que los agentes económicos formen expectativas muy negativas en relación al futuro».

El humor social ante el deprimente escenario económico -que incluye pérdida del poder adquisitivo, desempleo en alza y un nivel de pobreza del 32 %- también atiza el fuego en el que se cocina un año crucial para Argentina: crecen las protestas en las calles de las organizaciones sociales y los sindicatos han convocado a una huelga general para el próximo martes.

Natalia Kidd